miércoles, 1 de diciembre de 2010

A mi casa

Me dirijo a mi casa por la N-11. Tengo que tomar la salida 22, que tiene un carril de salida bastante largo (más de 1 km.), así que cuando éste aparece a mi derecha me muevo ahí. De esta manera dejo espacio para el tráfico que circula por la N-11.

Esto lo digo porque hay gente que hace justo lo contrario: aun teniendo el carril de deceleración, siguen en la autopista hasta el último momento. ¿Por qué? No lo sé, pero lo considero un poco falta de civismo. El carril de salida está para usarlo.

Bueno, sigo en mi carril, ya cerca de la salida. Delante mío hay algunos coches, pero detrás no viene nadie.

A mi izquierda veo un coche que se pone casi a mi altura, al parecer con la intención de abandonar la autopista para tomar, como yo, la salida 22. Digo al parecer porque no está marcando nada con los intermitentes, pero se notan las intenciones.

El conductor del coche tiene dos opciones para tomar el carril de salida:

  1. Creyéndose que estamos en una competición y que va a conseguir más puntos que yo, acelerar un poco, meterse delante mío, obligándome a frenar, ya que apenas hay espacio.
  2. Aprovechando que detrás de mí no hay ningún vehículo, frenar un poco, dejarme pasar y ya incorporarse al carril de salida.
¿Es fácil intuir qué opción ha escogido?

Diseñando autopistas

La CX-11 es una autopista/autovía: es de peaje en algunos tramos, pero la mayor de su trayecto se puede recorrer sin pagar peaje.

Es una autopista moderna, con 3 carriles por sentido más dos en los carriles laterales. Uno de sus estremos finaliza en unos modernos túneles que acaban en la CXL-1 y ayudan en cierto modo a evitar los inmensos atascos de esta autopista.

¿Y qué pasa en el otro extremo? Bien parece ser que quien diseñó la CX-11 no tenía muchas ganas de trabajar ese día (sería bueno poder conocer quién diseña nuestras autopistas y por qué las diseñaron así) y no se le ocurrió otra manera de acabarla que con una... ¡rotonda! En efecto, no acaba en un nudo moderno que distribuye el tráfico de manera impecable, o en varios túneles que evitan los atascos. No, es una simple rotonda. Bastante grande, eso sí, con 3 carriles (que tampoco es que sea muy útil), pero rotonda al fin y al cabo.

Como se puede sospechar desde el principio, esa rotonda hace que la autopista se atasque en las horas punta, ya que la rotonda conecta la autopista con la N-100 y la entrada a Los Balcones y por tanto se junta un batiburrillo de vehículos cuyo destino puede ser muy diferente pero que la ocurrencia de alguien hace que tengan que encontrarse.

Tráfico en horas punta

Los que tenemos que usar el coche todos los días para ir al trabajo tenemos que soportar el inmenso tráfico que hay en las horas punta. Quizá sea algo inevitable que haya atascos a esas horas, pero seguro que algo se puede hacer.

Por ejemplo, prohibir o limitar el tráfico de vehículos especialmente lentos. No es la primera vez que, en plena hora punta, encontrarme en la CL-100 (una autovía de 3 carriles por sentido) con un inmenso camión que lleva una pala de un molino. O bloques de un puente. O una inmensa grúa. El vehículo, claro, va por el carril derecho y todos los coches empiezan a colocarse en los otros dos carriles, con lo que la capacidad de la carretera se reduce drásticamente y se empieza a formar un tapón (sobre todo si los camiones empiezan a adelantarse entre ellos).

Seguro que algunas mercancías tienen que trasladarse a unas horas en que es inevitable circular en hora punta, pero no creo que ese sea el caso de las palas de molino.