miércoles, 1 de diciembre de 2010

Diseñando autopistas

La CX-11 es una autopista/autovía: es de peaje en algunos tramos, pero la mayor de su trayecto se puede recorrer sin pagar peaje.

Es una autopista moderna, con 3 carriles por sentido más dos en los carriles laterales. Uno de sus estremos finaliza en unos modernos túneles que acaban en la CXL-1 y ayudan en cierto modo a evitar los inmensos atascos de esta autopista.

¿Y qué pasa en el otro extremo? Bien parece ser que quien diseñó la CX-11 no tenía muchas ganas de trabajar ese día (sería bueno poder conocer quién diseña nuestras autopistas y por qué las diseñaron así) y no se le ocurrió otra manera de acabarla que con una... ¡rotonda! En efecto, no acaba en un nudo moderno que distribuye el tráfico de manera impecable, o en varios túneles que evitan los atascos. No, es una simple rotonda. Bastante grande, eso sí, con 3 carriles (que tampoco es que sea muy útil), pero rotonda al fin y al cabo.

Como se puede sospechar desde el principio, esa rotonda hace que la autopista se atasque en las horas punta, ya que la rotonda conecta la autopista con la N-100 y la entrada a Los Balcones y por tanto se junta un batiburrillo de vehículos cuyo destino puede ser muy diferente pero que la ocurrencia de alguien hace que tengan que encontrarse.

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